sábado, 2 de febrero de 2013

PROCESO DE CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO NACIONAL


PROCESO DE CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO NACIONAL


JUAN PABLO ROJAS PAUL  188-1890

El cinco de julio prestó juramento de Ley en el Congreso y de inmediato se notó un nuevo estilo político, resumido en su mensaje inaugural: paz, legalidad, concordia. A Francisco González Guinán le pareció esta posición similar a los gobiernos "fusionistas" (según decía, el Nº 8 era de mal agüero, en la política venezolana: el 58, el 68, el 78 y el 88). (Aquí se habla de los años 1800) Francisco González Guinán, junto con Fonseca y otros liberales amarillos, llamaron a J. P. Rojas Paúl "perjuro" por no cumplir supuestos compromisos a que estaba obligado. En el interior del país, se barrió políticamente con los liberales crespistas en las elecciones para presidentes de Estado e incluso sectores considerados como godos en los Andes llegaron a triunfar: Carlos Rangel Garbiras y Araujo. Joaquín Crespo consideró todos los actos políticos anteriores como un fraude inaceptable y amenazó con lanzarse a la guerra desde el exterior donde se encontraba; algunos partidarios suyos se sublevaron y fueron vencidos rápidamente por el gobierno. En vista del escaso éxito de los alzados crespistas, el jefe Joaquín Crespo tuvo que retardar su expedición, no obstante lanzó un "Manifiesto a los Venezolanos" que llegó a Caracas el 7-7-1888. El Presidente Rojas Paúl mientras tanto, bajo la asesoría del político exiliado colombiano Dr. Diógenes Arrieta, empezó a distanciarse cada vez más de los guzmancistas del "círculo de la Adoración Perpetua" y de lo que guasonamente llamó Rojas Paúl el "Quevedismo o guzmancismo isleño" (el General Quevedo era Canario). El Presidente no sólo promovió algunas obras materiales como el excelente Hospital Vargas, sino que dictó una amnistía general en beneficio de todos los presos y exiliados por razones políticas. Otras medidas tomadas por Rojas, lo fueron el traer gran cantidad de monjas para la atención en los hospitales y para la educación femenina. Suprimió las delegaciones militares y concentró las armas en los parques nacionales. Sin embargo J. Crespo prosiguió preparando su prometida invasión desde Trinidad. Primero intentaron apoderarse de un vapor de pasajeros, fracasaron y fueron llevados a prisión un buen número de comprometidos. Crespo se retiró a San Thomas en su goleta a buscar un vapor y armas compradas en Europa, pero en vista de la imposibilidad de lograrlo, intentó venir en su propia goleta a las costas corianas y fue capturado en el mar por un vapor de guerra del gobierno venezolano. Hecho prisionero Crespo el 2-12-1888 fue encerrado en un calabozo alfombrado y amueblado en la Rotunda (prisión de Caracas) donde después de negociar con Rojas Paúl personalmente, aceptó su libertad a cambio de exiliarse hasta que se le avisase la posibilidad del regreso. Además el gobierno le compró todo el parque que había comprado en Europa, el cual después de un accidentado itinerario pudo llegar al país. Esta política "magnánima" de paz del Presidente Rojas no fue aprobada por los guzmancistas que veían en ella una actitud reaccionaria, goda y fusionista.  El Año Nuevo de 1889 consiguió al país sin presos ni exiliados; asimismo fue notorio que una buena cantidad de contratos suscritos con capitalistas extranjeros por Antonio Guzmán Blanco no fueron aprobados por el Congreso, cuestión ésta que molestó en grado sumo al General Guzmán en su retiro parisino. Guzmán Blanco en una histórica carta al Presidente Rojas resume su "Proyecto" en forma admirable: La regeneración ha tenido tres etapas, la de la lucha, la de la organización y la del progreso material e intelectual; esta última sólo la podría realizar si en Venezuela existiera un gobierno que lo sepa secundar. En este documento Antonio Guzmán Blanco, abiertamente deja ver su concepción modernizante de lo que se llamaba "El Progreso", meta, que deja ver, que sólo se lograría bajo su orientación y dirección estratégica, desde su privilegiada atalaya europea que le permitía estar en contacto directo con los grandes capitanes de la industria y la banca europea. El Presidente Rojas cambió a los jefes militares y a algunos presidentes de Estado por gente amiga o incondicional suya. Cumplidas las rutinas parlamentarias: sesiones, lectura del mensaje, etc. El 27 de abril, aniversario de la "regeneración", se desataron serios desórdenes callejeros. Los grupos antiguzmancistas encabezados por los estudiantes universitarios de Caracas llevaban la batuta de los acontecimientos. En vista de las pugnas generadas entre los que irrespetaban las estatuas de Guzmán y los incondicionales del "Ilustre" (Guzmán Blanco), el Presidente Rojas tomó la firme y secreta determinación de renunciar al poder el 18 de mayo. El gesto del Presidente provocó una crisis política que llevó a densos sectores a pedirle que la retirara, cuestión que finalmente hizo. La decisión del Presidente fue apoyada por una masiva manifestación popular que determina, que de aquí en adelante Rojas rompa con su antiguo jefe y trate de hacer su propia política. A partir del 20 de mayo se producen nuevas y ruidosas manifestaciones en apoyo al Presidente en la Guaira, Puerto Cabello, Valencia y otras ciudades. La consecuencia de la política conciliadora del Presidente fue que sus ministros guzmancistas rompieran con él y se retiraran del gabinete; siendo sustituidos por gente de mayor confianza. En Caracas las masas populares encabezadas por los estudiantes de la Universidad derribaron las estatuas de Antonio Guzmán Blanco, ubicadas en El Calvario y entre la Universidad y el Congreso; además de la estatua de su padre Antonio Leocadio Guzmán en la Plaza de El Venezolano (San Jacinto). Después de derribarlas las despedazaron a mandarriazos y recorrieron las calles con los fragmentos como trofeo (uno se lo llevaron de obsequio a Crespo). También arrancaron las placas, retratos y monogramas de donde estuviesen. Y saquearon sus propiedades: casas y haciendas en Caracas, Macuto, Valencia y otros lugares. La policía nada hizo por impedir esta ola de furia antiautocrática.  Las mismas escenas que se vieron en Caracas se repitieron donde hubiese algún monumento, placa, retrato o busto, todo fue destruido y saqueado. Era obvio esperar que los amigos de Guzmán, encabezados por Francisco González Guinán, quien por supuesto da una versión parcializada de los hechos, rompieran igual que el mismo Antonio Guzmán Blanco con Rojas Paúl y no aceptaran la versión de éste sobre su imposibilidad de haberlo evitado. La consecuencia final de los actos de protesta fue, que hubo que rebautizar las avenidas, los teatros, acueductos, escuelas, plazas, estados y todo lo que se llamase antes Antonio Guzmán Blanco. El Congreso reunido en febrero de 1890, como estaba preestablecido, eligió el Consejo Federal y éste a su vez eligió al Dr. Raimundo Andueza Palacio, quien se juramentó como presidente Constitucional el 5-3-1890, produciéndose una pacífica transmisión de mando de un civil a otro civil, por primera vez en la Historia.

RAIMUNDO ANDUEZA PALACIO 1890-1892

Fue un civil Licenciado y Doctor en Derecho Civil. Fue además, Presidente de Venezuela en el período constitucional comprendido desde el 19 de marzo de 1890 hasta el 17 de junio de 1892, fecha en que fue derrocado. Quizás el hecho más resaltante de su carrera política, haya sido la maniobra continuista que ideó con el objeto de extender su período presidencia por dos años más (1892-1894) y que desembocó en la irrupción del movimiento insurreccional liderado por Joaquín Crespo, conocido como la Revolución Legalista (marzo de 1892), y que terminaría expulsándolo del poder. Hijo de Raimundo Andueza y de Carolina Palacio. Nació en Guanare, Portuguesa, el 6 de febrero de 1846. Estudió en el colegio de Guanare, primaria y bachillerato, graduándose de bachiller en ciencias filosóficas en 1861. Fue Edecán y luego secretario del presidente Juan Crisóstomo Falcón (1866), además sirvió bajo las órdenes del general Manuel Ezequiel Bruzual durante la Revolución Azul de 1868. El 4 de marzo de 1872 contrajo nupcias con Isabel González Esteves, prima hermana de Belén Esteves, esposa del futuro presidente Francisco Linares Alcántara. Andueza Palacio cursó la carrera de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, desempeñándose tiempo después como abogado ante la Corte Suprema del Distrito Federal (15.4.1874). Entre 1873 y 1876 fue diputado por el estado Aragua. Presidente del Congreso (1876) y ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Linares Alcántara (marzo de 1877) pronuncia el discurso de despedida a Antonio Guzmán Blanco en La Guaira, el 18 de mayo de 1877. Encargado del Poder Ejecutivo por la ausencia de Linares Alcántara (agosto de 1877) es senador por el estado Portuguesa. Ministro de Hacienda (1877-1878), fue postulado como candidato a la Presidencia de la República para el período 1879-1881. Exiliado político durante los días de la Revolución Reivindicadora (de junio a finales de 1878) ocupó nuevamente el cargo de Ministro de Hacienda (febrero de 1879). Incorporado al Consejo de Administración (mayo de 1879) es senador en 1880 y de 1886 a 1889. Posteriormente se desempeñó como consejero federal por el estado Zamora y presidente de la Cámara de Diputados (1890). Miembro del Consejo Federal por el estado Zamora (1890), es elegido presidente de la República por dicho organismo, el 7 de marzo de 1890. Aunque constitucionalmente estaba estipulado que su período terminara el 20 de febrero de 1892, Andueza planeó reformar la constitución con el fin de prolongar su estadía en el poder por dos años más. Esta maniobra continuista de Andueza Palacio provocó el surgimiento de la Revolución Legalista liderada por Joaquín Crespo (marzo de 1892), así como la presión de Guillermo Tell Villegas, presidente del Consejo Federal; ante tal circunstancia, Raimundo decidió exiliarse del país (1892-1898). Luego de la muerte de Crespo (abril de 1898), incorporándose como ministro de Relaciones Exteriores (23.10.1899-31.7.1900) al primer gabinete del presidente Cipriano Castro. Además de la extensa trayectoria política, Palacio fue masón en grado 33 y canciller en el Supremo Consejo Confederado de la Masonería (1885-1888).

JUAQUIN CRESPO 1892-1896

Liderando la llamada Revolución Legalista (marzo-octubre 1892). Una vez triunfante este movimiento insurreccional, ocupa Caracas el 7 de octubre del mismo año y se encarga del Poder Ejecutivo Nacional. El 16 de junio de 1893, pone ejecútese a una nueva Constitución que establecerá en su artículo 63, la votación directa y secreta, además de períodos de 4 años (artículo 71). En febrero de 1894, al obtener 349.447 a su favor es electo Presidente de la República juramentándose el 14 de marzo, gobernando hasta el 20 de febrero de 1898. Sobrio, abstemio, cojo de la pierna derecha por herida de guerra, fiel a Misia Jacinta, no muy escrupuloso en el manejo del erario nacional, Crespo se convirtió luego del retiro del escenario político venezolano de Guzmán Blanco, en el jefe supremo del Partido Liberal Amarillo y dominó la vida política de Venezuela en la última década del siglo XIX. En 1897, apoya la candidatura del general Ignacio Andrade para las elecciones presidenciales a realizarse en septiembre de ese año. No obstante, la victoria de Andrade en unos comicios electorales tildados de fraudulentos, provoca la irrupción del movimiento armado liderado por el general José Manuel Hernández, el Mocho, conocido como la Revolución de Queipa. Por tal motivo, Crespo en su rol de caudillo mayor decide ser el mismo el que ponga fin a dicho alzamiento, encontrando la muerte en el sitio de La Mata Carmelera (Edo. Cojedes) a manos de un tirador apostado en un árbol. Aunque siempre se ha dicho que la bala que mató a Crespo provino del rifle de uno de los partidarios del Mocho Hernández, sin embargo, un rumor no confirmado a través de la historia asoma la posibilidad de que el proyectil que cegó la vida del "Tigre de Santa Inés", hubiese sido disparado por un enemigo político infiltrado dentro de sus propias filas. Como último aspecto relacionado con la vida de Crespo, tenemos que al igual que muchos personajes importantes de la Historia venezolana, estuvo vinculado a la masonería, siendo masón en grado 33 y Gran Maestro del Gran Oriente. Sus restos reposan en el Cementerio General del Sur en Caracas, desde el 24 de abril de 1898.

IGNACIO ANDRADE 1898-1899

Durante el desarrollo de las acciones bélicas que comenzaron el 23 de febrero de 1898 y se extendieron hasta el 12 de junio del mismo año, se produjo un suceso inesperado que afectó de manera negativa a la correlación de fuerzas que rodeaban a Andrade, la muerte de Joaquín Crespo. En efecto, como consecuencia de la desaparición del escenario político de Crespo tras su deceso en la Mata Carmelera, el 16 de abril de 1898, una gran cantidad de caudillos vieron despejado el camino hacia el poder, incluyendo al propio general Ramón Guerra, quien en su cargo de Ministro de Guerra había capturado al Mocho Hernández, y luego se alzó en contra del gobierno de Ignacio Andrade. Aparte de los movimientos insurreccionales que tuvo que afrontar Andrade, durante su gestión administrativa se experimentaron dificultades económicas, la desconfianza de ciertos círculos políticos y una epidemia de viruela. Finalmente, Andrade fue derrocado el 19 de octubre de 1899 por Cipriano Castro y la Revolución Restauradora, la cual triunfó sin que las fuerzas gubernamentales hicieran un mayor esfuerzo por detenerlas. Una vez fuera del poder, Ignacio Andrade salió exiliado hacia Puerto Rico, donde escribió unas líneas acerca del movimiento que lo derrocó, tituladas ¿Porqué triunfó la Revolución Restauradora?, publicadas 30 años después de su muerte (1955). Luego de ser amnistiado (19.11.1903), sirvió al régimen de Juan Vicente Gómez, quien paradójicamente había formado parte del movimiento revolucionario que lo expulsó del poder; desempeñándose como ministro de Relaciones Exteriores (1916-1917) y de Relaciones Interiores (1917-1922), en los gabinetes ejecutivos de Victorino la Márquez Bustillos.

LA REVOLUCIÓN RESTAURADORA

El 23 de mayo de 1899 se inició desde Colombia una invasión a Venezuela acaudillada por Cipriano Castro, la cual tuvo como finalidad derrocar el gobierno del presidente Ignacio Andrade. Dicha campaña militar conocida como la Revolución Liberal Restauradora o la "invasión de los 60", representó la primera participación masiva de los andinos en la política nacional y la finalización de la hegemonía del Liberalismo Amarillo. Previo a su participación en este alzamiento, Cipriano Castro estuvo exiliado durante 7 años en Colombia (1892-1899), desde donde esperaba para asaltar el poder. En este sentido, la crisis política experimentada por el liberalismo tradicional y el régimen de Ignacio Andrade, permitió el desarrollo cabal del movimiento revolucionario castrista. Desde mediados de 1898 el partido castrista del Táchira había iniciado una gran actividad y se convierte en una célula conspirativa, al observar la fragilidad del gobierno. Por su parte, Castro intenta entonces formar una alianza con otro caudillo tachirense exiliado en Colombia, Carlos Rangel Garbiras, con el objeto de coordinar una insurrección; pero, el fracaso de las conversaciones sobre el particular lo lleva a la determinación de llevar a cabo la invasión con sus fuerzas, en las que figuraban personajes tales como Juan Vicente Gómez, Manuel Antonio Pulido, José María Méndez, Emilio Fernández, Jorge Bello y Pedro María Cárdenas. En definitiva, Castro logra juntar un contingente de unas 60 personas que invaden por la frontera colombiana el 23 de mayo de 1899, acusando al gobierno de Ignacio Andrade de haber violado la Constitución Nacional de 1893, la cual restauraría el movimiento castrista.
El 24 de mayo de 1899, Castro lee su primera proclama revolucionaria y organiza un ejército de 1.500 hombres con el objeto de marchar hacia San Cristóbal, plaza que defendía el general Juan Pablo Peñalosa. Como una maniobra destinada a impedir la llegada de refuerzos a la capital de la sección de Táchira, Castro decidió enfrentarse en primer lugar a las tropas de que se dirigían hacia ella, dando como resultado 3 triunfos consecutivos a las tropas castristas en los combates de Toconó (24.5.1899), Las Pilas (27.5.1899) y El Zumbador (9.6.1899). Luego de esto, sitia a San Cristóbal durante 20 días (23.6-12.7.1899), pero abandona esta posición cuando se entera de la proximidad de un poderoso ejército de 5.000 hombres al mando del general Antonio Fernández. A pesar de lo numeroso del ejército gubernamental, Castro logra derrotarlo en el combate de Cordero (28.7.1899), gracias a su conocimiento de la región y a las dificultades que ofrecía el terreno a soldados procedentes del centro del país. Tras esta importante victoria, Castro toma la decisión de marchar hacia Caracas por la ruta de Mérida y Trujillo. Sin embargo, antes de salir de los Andes sale victorioso en un enfrentamiento con el general Rafael González Pacheco en Tovar (6.8.1899), y toma Valera (15.8.1899) donde no encontró mayor resistencia. En su ruta hacia Caracas Castro libra el combate de Parapara (26.8.1899), en las inmediaciones de Carora, derrotando una vez más a las tropas del gobierno y captura un cañón Krupp. Después de flanquear la ciudad de Barquisimeto, su ejército aumenta gracias a la incorporación de 2 batallones procedentes de los alrededores de Nirgua, la cual sitia y captura el 9 de septiembre. Durante este trayecto hacia la capital, las fuerzas de Castro fueron aumentando a medida que se iban sumando a la revolución varios contingentes de partidarios del general José Manuel Hernández, el Mocho, quien se encontraba prisionero por haberse alzado contra el gobierno de Ignacio Andrade; lo que en definitiva resultó una alianza clave el movimiento restaurador. Ante el avance incontenible Castro y sus tropas, Andrade reorganizó el ejército con la intención de derrotar a éste en un combate final. En consecuencia, sale de Valencia un contingente de 5.500 hombres al mando del ministro de Guerra y Marina, el general Diego Bautista Ferrer, que a su vez contaba con el apoyo del general Antonio Fernández. Aunque el ejército del gobierno tenía grandes posibilidades de derrotar a Castro, las desavenencias entre Ferrer y Fernández, condujo a la derrota de Tocuyito (14.9.1899), donde sufrieron 1.000 bajas. Después de vencer este obstáculo en su marcha hacia Caracas, Castro de dirige el 16 de septiembre de 1899 a Valencia, donde se comienzan a producir las negociaciones políticas que pronto lo llevarán al poder.
Cuando Castro se disponía a enfrentar en La Victoria a Luciano Mendoza, quien representaba la última defensa del régimen de Andrade, se encontró con la sorpresa que dicho jefe decidió desobedecer las órdenes del gobierno y no hacerle frente. Ante la inminente llegada de Castro a Caracas, diversos emisarios enviados por Ignacio Andrade, entre ellos el ministro de Hacienda Manuel Antonio Matos, entraron en conversaciones con éste para llegar a un acuerdo de paz. No obstante, Andrade al notar que sus funcionarios se estaban pasando a la causa restauradora, y que no tenía ejército que defendiera su gobierno, resolvió marcharse de Venezuela el 19 de octubre de 1899, mientras se encargaba transitoriamente del Ejecutivo al general Víctor Rodríguez. Finalmente, el 23 de octubre de 1899, entra Cipriano Castro a Caracas, iniciando el gobierno de la Restauración Liberal y comenzado una etapa en la historia política de Venezuela.