miércoles, 28 de noviembre de 2012


Planeamiento urbano
Tema 1)  urbanismo
Definición de urbanismo
es la ciencia y técnica de la ordenación de las ciudades y del territorio. El objeto principal de la disciplina urbanística es la planificación de las mismas, los estudios sobre el fenómeno urbano, la acción de la urbanización y la organización de la ciudad y el territorio. Quienes se dedican a esta profesión son ​​los urbanistas o planificadores urbanos, si bien, en muchos países, entre ellos España, el urbanismo es una especialización o extensión de las profesiones de arquitectura, ingeniería civil o derecho. Sin perjuicio de la existencia de un título oficial independiente de "técnico urbanista" impartido por el Ministerio de Adminsitraciones Públicas.
Generalmente se entiende que el urbanismo no es más que la práctica de la urbanística, la cual es la disciplina científica correspondiente a la ciencia de la planificación urbana.1 El urbanismo tradicionalmente se ha asociado a la arquitectura en cuanto a que esta disciplina se aplica al conjunto de conocimientos prácticos que proporcionan las bases fundamentales para resolver los problemas de las ciudades. Esta dualidad permite entrever el carácter descriptivo y explicativo de la urbanística como ciencia frente al carácter prescriptivo del urbanismo como práctica o técnica, incluso como arte, aunque ambos enfoques son parcialmente correctos y se realimentan mutuamente.
·         Las teorías de la urbanística están en estrecha relación y convergen con otras disciplinas interesadas en el estudio de la ciudad y el territorio y en la intervención sobre ambos como: la arquitectura, la ingeniería civil, las ciencias políticas, la ecología, la geografía, la economía, el derecho, la sociología, etc., así otras ciencias humanas como: la historia, la antropología, la lingüística, la semiótica, etc.

·         Como campo profesional, las prácticas y técnicas de planificación urbana intervienen en la aplicación de las políticas urbanas de equipamientos, de vivienda, de infraestructuras y transporte, de medio ambiente y protección a la naturaleza, de gestión de Recursos, etc.
Objetivo del urbanismo
El bienestar de la población (residente o forastera) que habita o se encuentra ocasionalmente en la ciudad o el territorio constituye el objeto último de la urbanización, término que fue acuñado por Ildefonso Cerdá el cual describía así la referida actividad:
·         Redacción de planes y programas de iniciativa municipal.

·         Evaluación, seguimiento y control del planeamiento municipal (Plan General de Ordenación Urbana, Plan Especial de la Villa, Planes Parciales...).

·         Gestión del planeamiento municipal y seguimiento del Programa.

·         Otorgamiento de licencias de obras, instalación de actividades y apertura de establecimientos.

·         Control del cumplimiento de la normativa en vigor y de las condiciones de instalación de los establecimientos.


·         Redacción y ejecución de Proyectos de obras (urbanización de calles, parques y jardines, peatonalizaciones, edificios municipales...).

·         Órdenes de ejecución de obras para conservación de las condiciones de seguridad, salubridad y ornato de los solares y edificaciones.


·         Declaraciones de ruina de edificios.
Desarrollo de planeamiento
Para poder planificar partimos del concepto de política.
La política urbanística es un tronco solidario con tres partes: el planeamiento, la gestión urbanística y la organización. Cuando existe un planeamiento se produce una buena gestión siguiendo o modificando sus previsiones y todo ello se produce bajo la acción de los órganos urbanísticos correspondientes.
Emilo Larrodera, pág. 8.
Tiene un origen socialdemócrata, que concibe el plan como un elemento globalizador (El plan concebido como estrategia perfecta de las técnicas de intervención socialdemócratas) capaz de conformar un marco de regulación eficaz para la actividad constructiva, regulando las relaciones entre las fuerzas que representan intereses enfrentados.
En las sociedades de libre mercado, la concepción socialdemócrata de la práctica urbanística, es decir, la práctica del Plan, será el mecanismo que "formalmente" imponga un orden regulador (casi siempre la Forma es el soporte de la decisión) mediante el que, so capa de proporcionar garantía al libre derecho mediante la instalación de un orden regulador, se esconde, de hecho, la instrumentación de políticas de intervención que carecen de justificación desde el punto de vista del ordenamiento doctrinal de las sociedades de economía de libre mercado. Tales prácticas no suelen percibirse como ilegítimas -hablamos siempre de una ilegitimidad de orden doctrinal y político- aunque se consideren, y en efecto lo son, como factores que perturban el libre desarrollo de los planes económicos de los agentes privados, que son quienes, en este tipo de sociedades, protagonizan de modo eficaz y legítimo la vida económica y el progreso social
Importancia de planeamiento urbano
Es el conjunto de instrumentos técnicos y normativos que se redactan para ordenar el uso del suelo y regular las condiciones para su transformación o, en su caso, conservación. Comprende un conjunto de prácticas de carácter esencialmente proyectivo con las que se establece un modelo de ordenación para un ámbito espacial, que generalmente se refiere a un municipio, a un área urbana o a una zona de escala de barrio.
La planificación urbana está relacionada con la arquitectura, la geografía y la ingeniería civil en la medida en que ordenan espacios. Debe asegurar su correcta integración con las infraestructuras y sistemas urbanos. Precisa de un buen conocimiento del medio físico, social y económico que se obtiene a través de análisis según los métodos de la sociología, la demografía, la geografía, la economía y otras disciplinas. El planeamiento urbanístico es, por tanto, una de las especializaciones de la profesión de urbanista, tradicionalmente practicada en los países en los que no existe como disciplina académica independiente por arquitectos, geógrafos e ingenieros civiles, entre otros profesionales.
Sin embargo, el urbanismo no es sólo el planeamiento, sino que precisa gestión lo que conlleva organización político-administrativa.
La planificación urbana se concreta en los planes, instrumentos técnicos que comprenden, generalmente, una memoria informativa sobre los antecedentes y justificativa de la actuación propuesta, unas normas de obligado cumplimiento, planos que reflejan las determinaciones, estudios económicos sobre la viabilidad de la actuación y ambientales sobre las afecciones que producirá.
La planificación urbana establece decisiones que afectan al derecho de propiedad, por lo que es necesario conocer la estructura de la propiedad y establecer cual puede ser el impacto de las afecciones a la propiedad privada sobre la viabilidad de los planes.






TEMA  2) DESARROLLO URBANO RESPECTIVO
urbanismo en la edad antigua
El modelo urbano aparece durante la revolución neolítica. Una vez que las poblaciones se han asentado y han descubierto la agricultura, el excedente de producción permite desarrollar profesiones que no están directamente relacionadas con la obtención de alimentos, como la artesanía, el comercio o la administración
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Reconstrucción de uno de los primeros centros urbanos, Çatal-huyuk, en Turquía
Las primeras civilizaciones urbanas surgen hacia el 3000 a. C. en diversos lugares de África y Asia: en los valles del Tigris y el Éufrates (Ur, Uruk), en el valle del Nilo (Menfis, Giza, Tebas, Abidos), en la llanura del valle del río Hoang-ho (Huixia, Anyang, Gaocheng), y en el valle del Indo (Harapa, Mohenjo-Daro). En general, son todas ciudades todavía muy vinculadas a la agricultura, practicada en los territorios cercanos, con poblaciones reducidas (en torno a los 20.000 habitantes) y planta irregular, salvo las ciudades indias.
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Las pirámides de Giza [Egipto]
Grecia
Las ciudades estado de la Grecia clásica, herederas de la cultura de la micénica, suelen seguir un plan más ordenado, sobre todo cuando eran de nueva fundación. Una gran expansión colonial por todo el Mediterráneo que sucedió desde el siglo XIX al VIII a. C. les permitió levantar un sinfín de ciudades desde cero, con lo que pudieron seguir un plan urbano previsto de antemano.
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Micenas
Confluencia de estos impulsos, aparece el primer gran urbanista del que tengamos noticia, Hipodamo de Mileto (c. 510 a.C.-?) un arquitecto griego que estableció normas revolucionarias para la construcción de las ciudades, como su ordenación a partir de una red ortogonal, una cuadrícula casi perfecta
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 Plano del antiguo puerto de Mileto




En términos generales, en las ciudades griegas se distinguían dos grandes conjuntos. Por un lado, la ciudad de los dioses (la acrópolis), que agrupaba todos los edificios religiosos y se ubicaba en la parte más alta de la ciudad; y por otro el ágora, donde estaban los principales edificios públicos, como el mercado. Todavía hoy en Atenas, por ejemplo, podemos apreciar esta antigua división.
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La acrópolis de Atenas
Roma
Pero la primera gran urbe de la historia surgió lejos del Peloponeso, llegó a extender sus dominios por casi todo el mundo conocido y su solo nombre evoca la magnificencia de un imperio: Roma. La gran cantidad de tributos que llegaban desde oriente y occidente, así como una fuerza de trabajo esclava muy numerosa, permitieron un espectacular desarrollo urbano en una ciudad que alcanzó hasta el millón de habitantes. Una magnitud titánica para la época.
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Maqueta de la antigua Roma
Además, gracias a un gran talento para la ingeniería, sentaron las bases arquitectónicas de un sinfín de edificios y estructuras de carácter público que caracterizaron el urbanismo occidental durante siglos y que resultan del todo sorprendentes por su extrema ingeniosidad, como el alcantarillado, los acueductos, fuentes, puentes, termas, pavimentos, mercados, palacios, basílicas, teatros, anfiteatros, circos, etcétera
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El acueducto romano de Segovia
Otra característica que todavía hoy puede advertirse en las ciudades de acuñación romana es su disposición siguiendo una retícula ortogonal, en la que se encuentran dos grandes vías que cruzan la ciudad de parte a parte: el cardo con dirección norte-sur, y el decumanus, con dirección este-oeste. Esto se advierte sobre todo con gran claridad en las que nacieron a partir de campamentos militares.
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Teatro de Mérida


URBANISMO EN LA EDAD MEDIA
La urbanística medieval se refiere a la ordenación urbana existente en las ciudades durante el Medievo, que tendrán una forma urbana característica: compacta, amurallada, y con una vivienda típica, la casa gótica.
La aparición de la ciudad medieval vendrá dada por una serie de condicionantes.
·         El Feudalismo: los miembros de la sociedad feudal se agrupan de forma jerárquica. Para mantener la protección tanto económica y social como militar en las pequeñas industrias agrícolas de los señores feudales se establecen pequeños núcleos urbanos.

·         La Iglesia: las ciudades medievales se agruparán también en torno a sedes episcopales y monasterios. No lo harán con una planimetría definida, sino que dependerá de la importancia del asentamiento religioso.


El comercio: con el resurgimiento del comercio, sobre todo en el norte de Italia (Florencia, Pisa, Siena...) y en la Liga Hanseática, resurgirá también la vida urbana. Aparecerán también ciudades en la costa mediterránea debido a las rutas comerciales con Oriente, y en Centroeuropa. Con la aparición de las rutas comerciales, se crean ciudades-peaje donde la burguesía comercial podía desarrollar su labor, separadas entre sí no más de un día de viaje, para estar comunicadas.
La forma urbana
Sean de origen espontáneo o planificado, tienen una tipología edificatoria común, distinguiéndose en ellas las siguientes partes:
Muralla
Elemento delimitante de la ciudad, crea en su interior un ámbito legal y jurídico. Si la ciudad crece, la muralla puede expandirse, en anillos concéntricos. Poseía dos funciones: una función militar defensiva y una económica, al cobrarse aranceles en las puertas. En el siglo XIII aparecen conventos fuera de las murallas, alrededor de los cuales se crearán nuevos barrios. En el siglo XVI, al normalizarse el uso de la pólvora, se construirá otro tipo de muralla, siguiendo la llamada traza italiana.
Mercado
Todo el viario de la ciudad era un mercado, habiendo especialización gremial por zonas o calles (zapateros, plateros...). No obstante, la actividad comercial se intensificará en algunas plazas, porticadas, en las que podrán coincidir varios gremios, dando lugar a la plaza del mercado.
Iglesia
El segundo polo de la ciudad, junto con el mercado. La ciudad medieval se caracteriza por la bipolaridad de la plaza del mercado y la plaza de la iglesia, aunque no entran en conflicto entre ellas, al ser una de ellas únicamente comercial y la otra solamente social.
La masa de viviendas
Las viviendas se agrupan en extensas manzanas de casas estrechas alineadas, entre medianeras y con un huerto hacia atrás. Así, estas grandes manzanas cuentan con enormes huecos interiores dedicados a cultivos hortícolas. Habitualmente, las huertas tienen acceso a un camino de servicio que transcurre por el interior de la manzana en paralelo a las calles que la delimitan. La parcela típica será la parcela gótica, que se caracteriza por su estrechez (de 3 a 5 metros), debida al sistema constructivo de la vivienda tradicional: las vigas, de madera, no permitían alcanzar grandes luces, por lo que los muros de carga no pueden estar muy separados entre sí.
Clasificación de las ciudades
En función de su forma urbana, se puede establecer una clasificación:
Ciudades de crecimiento orgánico
Pueden surgir de asentamientos romanos (Londres, Barcelona...) o aldeas cerradas. Crecen espontáneamente respondiendo a un patrón orgánico e irregular, adaptándose al terreno.
Ciudades de nueva planta
En la Europa medieval se fundaron multitud de ciudades planificadas por diferentes motivos.
Bastidas: las bastidas son pequeños núcleos rurales en torno a grandes ciudades pensados para maximizar la explotación agrícola de un territorio. Se desarrollarán fundamentalmente en el sur de Francia (Conques, Monpazier...), fruto del acuerdo entre un señor feudal, que proporcionaba el territorio, y la corona de Francia, que proveía la población. El trazado del viario será reticular, adaptado al territorio, por lo que pocas veces será regular. Para promover su ocupación, los señores feudales ofrecen incentivos como la parcela edificable y la posibilidad exclusiva de mercadear en el interior y explotar los terrenos de cultivo. Una de cada tres bastidas tendrá función militar; no obstante, ya que son asentamientos agrícolas, sólo una pequeña parte de la población se dedicará a su defensa. Como en todas las ciudades de la época, estarán presentes la plaza del mercado y la iglesia, y estarán cerradas con una muralla.
Ciudades de los Zähringen: otro tipo de ciudades planificadas, que crean los duques de Zähringer entre 1122 y 1218 en Suiza (Zurich, Friburgo, Berna...), con carácter comercial. Se asientan sobre las rutas principales, en torno a un elemento principal que no será la plaza, sino la calle-mercado. Esta calle, de más de veinte metros de ancho, recorrerá la ciudad desde una puerta hasta la otra, creando el antecedente de la ciudad lineal del siglo XX. La parcela tipo impondrá el modelo de tributación y planeamiento urbano, estableciendo como unidad de medida el área, equivalente a cinco parcelas (516 m2). La fortaleza se separa de la ciudad y se sitúa en la muralla.
Ciudades alemanas en cruz: se retoma el método romano de trazar las ciudades con cardo y decumano, dotando al trazado en cruz del simbolismo de la cruz cristiana.

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Murallas medievales de Ávila.
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Plano del Lübeck medieval.

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La bastida de Créon en vista aérea; se distingue la retícula con la plaza central
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Plano de Berna donde se observa la calle principal (Gerechtigkeitsgasse) y las ampliaciones de la muralla







EL URBANISMO EN L A EDAD  RENACENTISTA
se refiere a los proyectos de planeamiento urbano desarrollados durante el Renacimiento. El Renacimiento surge en la República de Florencia. Los grupos sociales dominantes pasan a residir en el interior de las ciudades, formando la nobleza urbana. Así, a partir del siglo XV el paisaje urbano verá aparecer el nuevo tipo edificatorio: los palazzi. Surge la figura del arquitecto y el proyecto arquitectónico, entre los que destacarán Brunelleschi, Alberti, Filarete, Scamozzi... que llevarán a cabo tratados sobre ciudades ideales.
Planeamiento urbano renacentista
Surge la necesidad de modificar la estructura urbana medieval para destacar los edificios singulares: torres, palacios, iglesias... Comienzan así las primeras reflexiones sobre el espacio público, que será objeto de proyecto y se buscarán una serie de objetivos: proporciones geométricas, axialidad y paisaje. Se buscará el control del espacio urbano público, las plazas y las calles.
Plazas
La plaza del mercado de la ciudad medieval dará lugar a la plaza ceremonial, que complementará al edificio singular al que acompaña: basílica, palacio... La fachada de la plaza se volverá unitaria y porticada, y el pavimento será objeto de diseño. Asimismo, se incorporará mobiliario urbano. Las plazas procurarán acentuar la atención en el edificio singular, que se destaca sobre el resto. Son plazas centralizadas.
Será en esta época cuando deje de considerarse exclusivamente la arquitectura del edificio para tener en cuenta la conformación del espacio urbano. Se establecen normativas para regular las fachadas de las plazas. Los foros romanos serán objeto de estudio de los urbanistas, que las tomarán como referencia en proporciones y dimensiones.
Calles
La calle también será objeto de proyecto. Al igual que en la plaza, también surgirán ordenanzas reguladoras de fachadas. Ejemplos claros son la Galería Uffizi, en Florencia, llevada a cabo por Giorgio Vasari en 1560, y la Strada Nuova de Génova, proyectada por Bernardino de Cabio. En la ciudad de Palermo, la calle se utiliza a escala de ciudad, trazándose desde el antiguo palacio hasta la vía Maqueda. Otro ejemplo de calle renacentista será la Via Giulia, construida por Bramante en 1506 completamente recta, para canalizar las peregrinaciones a San Pedro del Vaticano.
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La plaza del Campidoglio, de Miguel Ángel, ejemplo de plaza renacentista.
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La Via Giulia de Roma.
La ampliación de la ciudad renacentista
La ampliación urbana será ahora proyectada, con criterios geométricos. El caso paradigmático será el de la Addizione Erculea de Ferrara, ensanche de 1492 encargado por Ercole I d'Este a Biagio Rossetti. En este ensanche, se traza un eje hacia una de las puertas de la nueva extensión (Corso Ercole I d'Este), quedando las otras dos puertas unidas por otro eje (Corso Biagio Rossetti). En el cruce de ambos, el "Quadrivio degli Angeli", se sitúan tres palacios: Palacio de los Diamantes, Palazzo Prosperi Sacrati y Palazzo Turchi di Bagno. La cruz divide la ciudad en cuatro cuadrantes, en los que inscribe una retícula, en la que se introducirán los otros elementos singulares y la plaza importante, la Piazza Ariostea. Para romper la continuidad de la edificación, se insertan parques en la trama. El Castillo de los Este pasa a ser el nuevo centro de la ciudad.
También Palermo será objeto de una remodelación urbana, al introducirse una gran cruz de calles sobre el tejido medieval, las actuales vías Vittorio Emanuele y Maqueda, formando la plaza de Quattro Canti.
Otros ensanches se llevarán a cabo en zonas abaluartadas: el ensanche de Livorno (s. XVI) es un ejemplo de proyecto de extensión reticular, con una plaza central cuadrada y dos grandes ejes. Se establece una ordenanza de fachada, según la cual todas las viviendas que dan a la plaza tienen planta baja porticada, primero, segundo y bajocubierta, y se ubica una estatua en la muralla visible desde el mar, el monumento a Fernando I, que se convierte en foco perspectivo de la calle.
En 1608 Carlos de Gonzaga funda Charleville, con una plaza centrada y plazas secundarias alrededor. La plaza principal está presidida por el palacio ducal. Las cuatro grandes calles que conducen a las puertas dividen la ciudad en cuatro barrios, unidos por la plaza. Cada barrio dispone de su propia iglesia. Los edificios residenciales están sometidos a una ordenanza de fachada: ladrillo en entrepaño, piedra para los arcos, pizarra para las cubiertas, plantas bajas con arcadas abiertas más dos plantas superiores, y tejados individuales. La plaza de esta ciudad será el precedente de la primera plaza real de Europa: la Plaza Real de París, que será modelo de todas las plazas reales de Francia hasta el siglo XVIII.
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El Palazzo dei Diamanti y el Palazzo Prosperi Sacrati, en la Addizione Erculea de Ferrara.
Clasificación de las ciudades de nueva planta
la tratadística de la época ya llevará a cabo clasificaciones de las ciudades que estaban siendo construidas:
Clasificación funcional de Pierre Lavedan
·         Ciudades fortaleza: estructuras de poder militar.

·         Puertos: ciudades portuarias de gran dimensión funcional.

·         Ciudades residenciales.


·         Ciudades de religión: nacidas con el protestantismo para protegerse de los movimientos católicos en Alemania.
Clasificación de Leonardo Benévolo
·         Ciudades fortificadas.

·         Ciudades residenciales (residenz-stadt)


·         Nuevas capitales.
Ciudades ideales: las utopías
Leon Battista Alberti
Su principal contribución fue la obra "De Re Aedificatoria", publicación en doce tomos sobre arquitectura que datan de 1452, donde, a pesar de no recoger planos de ciudades ni ejemplos de urbanismo, trata extensivamente muchos aspectos del planeamiento urbanístico, desarrollados por completo por teóricos posteriores, especialmente su idea de plaza centralizada con calles radiales.
Filarete
Antonio Averlino, "Il Filarete", escribirá la obra "Trattato d'Architettura" alrededor de 1465, aunque no se publicará hasta el siglo XIX. En ella presenta la ciudad ideal de Sforzinda, la primera ciudad ideal globalmente planificada. En ella se puede ver una estructura que consta de un área central con tres plazas, y dieciséis vías radiales con plazas secundarias, unidas por una vía secundaria circular, toda rodeada de una muralla poligonal basada en la rotación del cuadrado.
Francesco di Giorgio Martini
Escribió su "Trattato di architettura civile e militare" en 1495. El quinto capítulo se ocupa de las fortificaciones, en la que incluye ejemplos de proyectos centralizados, así como otros adaptados a emplazamientos concretos. Martini fue el más prolífico diseñador de ciudades ideales.
Pietro Cataneo
En 1554 publica sus "Quattro libri dell'Architettura" en Venecia, en los que se incluyen planos de ciudades ideales basadas en polígonos regulares, entre los cuales figuran algunos con ciudadelas separadas para el gobernador de la ciudad.

Buonaiuto Lorini
Escribió "Delle fortificazione libri cinque", publicado en 1592.
Leonardo da Vinci
Se anticipó varios siglos en su ciudad ideal, proponiendo una separación a distintos niveles entre el tráfico peatonal y rodado, con vías especiales para tráfico pesado.
Vincenzo Scamozzi
En su obra de diez volúmenes "L'idea dell'Architettura Universale" desarrolla su ciudad ideal, Palmanova, que verá construida, cuya descripción se puede leer más adelante.
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/f9/De_Re_Aedificatoria.jpg/200px-De_Re_Aedificatoria.jpg De Re Aedificatoria, de Leon Battista Alberti.
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/5/5d/Filarete%2C_trattato_di_architettura_01.jpg/200px-Filarete%2C_trattato_di_architettura_01.jpg Trattato d'Architettura, de Filarete



Arquitectura militar
Pese al desarrollo de las Utopías, las únicas ciudades ideales que se verán materializadas serán las
antiutopías:
 ciudades defensivas ideales, en contraposición a las utopías, que son intentos de crear una urbe igualitaria e intelectual. Así, habrá una serie de obras llevadas a cabo por ingenieros militares, que se centrarán en los aspectos defensivos, especialmente la muralla, que ocupará una extensión en ocasiones mayor que la propia ciudad. Se proyectan de exterior a interior, comenzando el proyecto por la muralla.
Durero, 1527:
tratado destinado a la reflexión sobre aspectos defensivos. Desarrolla una ciudad cuadrada, con murallas, fosos, y la sustitución de la plaza central por un castillo. La ordenación interior se lleva a cabo mediante una retícula.
Specklin, 1584:
introduce el tipo urbano que se aplicará en Alemania a las ciudades de nueva fundación. De planta octogonal, con vías poligonales y vías radiales concentradas en la plaza central, están pensadas para permitir el rápido acceso de las tropas desde el centro a los bastiones.
Marini, 1545:
planificará la ciudad de Vitry-le-François, con una cuadrñicula con cruz de calles que atraviesan la gran plaza central. Las cuatro calles la dividen en cuatro barrios, cada uno de los cuales dispone de una segunda retícula de calles de menores dimensiones. Todo ello está rodeado por una muralla con ciudadela. Se jerarquiza la trama urbana, con calles de diferentes anchuras: vías principales, de 13 metros de ancho; vías divisorias de barrios, de 8 metros de anchura, y vías de barrio, de 6 metros de ancho.
Marchi, 1599.
Cataneo, "Cuatro libros de arquitectura", 1554: desarrolla planos de la ciudad ideal basados en polígonos regulares, introduciendo plazas interiores y dividiendo la ciudad en barrios. Busca el equilibrio en torno a la plaza.
Ejemplos de villas militares de la época pueden ser Zamosc (Polonia), La Valeta (Malta) o Rosas (España), aunque el ejemplo más claro es la ciudad de Palmanova, proyectada por Vincenzo Scamozzi en 1593. La recoge en su obra "L'idea dell'Architettura Universale". Fortificada, pretende ser una ciudad defensiva dentro de la República de Venecia. Es un polígono de nueve lados con tres puertas, en cuyo centro hay una plaza hexagonal de la que parten seis calles. Tres anillos de calles rodean la plaza central. En torno a la plaza central hay plazas secundarias, mercantiles.
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http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/a2/Palmanova1600.jpg/200px-Palmanova1600.jpg Palmanova, desarrollada por Vincenzo Scamozzi.
El gran proyecto de urbanismo: Roma
Será la culminación del urbanismo renacentista y la perspectiva, la creación de una gran capital para el Estado Vaticano y para la Iglesia Católica, la "Roma de las siete vías", por Domenico Fontana y Sixto V. Se busca crear un nuevo orden urbano utilizando los elementos de la perspectiva renacentista, a partir del trazado de grandes rectas sobre el tejido de la ciudad medieval, conectando los puntos fuertes, las siete grandes iglesias de peregrinación: San Pedro del Vaticano, Santa María la Mayor, San Lorenzo Extramuros, San Juan de Letrán, Santa Cruz de Jerusalén, San Pablo Extramuros y San Sebastián. El nuevo centro urbano será la basílica de San Pedro, y los subcentros las otras grandes basílicas. Para unirlas, se abren calles de enormes dimensiones, y se organizará el tejido urbano con otras calles y plazas.
Después del Cisma de Occidente, los papas habían abandonado Roma. El papado se restaurará cuando Martín V se instale definitivamente en Roma en 1420. Entonces comenzarán las actuaciones urbanísticas sobre la ahora capital de la Cristiandad. En 1425, Martín V reforma el cargo de los maestros de las vías y los pone al servicio de los Papas para que rectifiquen calles y abran otras nuevas. Nicolás V, entre 1447 y 1455, se plantea un programa de actuaciones con el que se dotaría de una fortaleza (el castillo de Sant'Angelo), un palacio (Palacio Vaticano) como sede del poder papal, y una iglesia (la basílica de San Pedro, entonces proyectada por Alberti). Este papa le otorga al Vaticano una ciudad propia, la Ciudad de la Curia, con área residencial, administración y gobierno. Los puntos principales de la organización de esta ciudad serán:
·         Fortificación del área: murallas y castillo de Sant'Angelo.

·         Apertura de una vía entre Sant'Angelo y la basílica de San Pedro.


·         Restauración del Palacio Vaticano como residencia fija del Papa.

·         Reconstrucción de San Pedro, que se hallaba en estado ruinoso.


·         Restauración de 40 iglesias por toda Roma, tarea en la que participará Alberti.
Cada Papa abrirá una calle nueva en Roma, ya sea enderezando un trazado existente (Via Pettinari), recuperando un trazado en desuso (Via Lungara) o abriéndolas ex novo (Via Lungaretta, Via dei Banchi...). La trama urbana se vuelve más compleja, con intersecciones de calles en cruz (Quattro Fontane), en tridente (Piazza del Popolo), en estrella... todo ello a una escala de ciudad, con límites perspectivos que alcanzan 4km de longitud.
URBANISMO BARROCO

Urbanismo

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Plaza de San Pedro de Roma, ejemplo de plaza barroca.
En 1585 el Papa Sixto V inició las obras para la transformación urbana de Roma, encargando a Domenico Fontana la conexión entre los principales edificios religiosos de la ciudad por medio de grandes ejes viarios rectilíneos. El proyecto, que se basaba en la ratificación de Roma como ciudad santa, estableció el precedente para las intervenciones que se habrían de llevar a cabo en diversas ciudades europeas.
A la planificación centralizada de la ciudad ideal renacentista se contrapone la visión de la ciudad capital barroca, más dinámica y abierta a sus propios límites, y al mismo tiempo punto de referencia para todo el territorio. En Roma, los centros focales del panorama urbano se subrayaron mediante la colocación de antiguos obeliscos egipcios y altas cúpulas, mientras que en París los nodos del sistema viario se definieron por medio de plazas simétricas, en cuyo centro se colocaba la estatua del soberano.
En líneas generales, la plaza barroca cedió su función tradicional cívica y pública para convertirse en un medio de exaltación de la ideología religiosa o política, como en el caso de las plazas reales francesas (la Plaza de los Vosgos o la Plaza Vendôme, por ejemplo) o de la Plaza de San Pedro de Roma.

Iglesias

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Fachada de Il Gesù, considerada la primera iglesia con elementos del Barroco.
Entre las iglesias, el punto de partida de la arquitectura barroco puede considerarse la Iglesia del Gesù de Roma, construida a partir de 1568 según el proyecto de Jacopo Vignola. El edificio, que representa una síntesis entre laarquitectura renacentista, manierista y barroca, satisfacía plenamente las nuevas exigencias surgidas tras la Contrarreforma: la disposición longitudinal de la planta permitía acoger al mayor número de fieles, mientras que la planta de cruz latina con numerosas capillas laterales suponía un retorno a la tradición del Concilio de Trento.
Por otro lado, la presencia de una cúpula subrayaba la centralidad del espacio hacia el fondo de la nave, y presagiaba la búsqueda de una integración entre el esquema longitudinal y el centralizado. También la fachada, construida según el proyecto de Giacomo della Porta, anticipaba los elementos más marcadamente barrocos, comparables a los de los alzados de Santa Susana y San Andrés del Valle.
De este modelo derivaron una serie de iglesias de planta longitudinal centralizada o planta central alargada, caracterizadas por el eje longitudinal y por la presencia de un elemento catalizador de la composición, generalmente una cúpula.
Si los arquitectos manieristas alteraban la composición rigurosa de las fachadas renacentistas añadiéndoles temas y decoraciones caracterizadas por un intelectualismo refinado, pero sin modificar la lógica planimétrica y estructural de la fachada de los edificios, los arquitectos barrocos modificaron tanto la composición en planta como en fachada, generando una concepción nueva del espacio. Las fachadas de las iglesias dejaron de ser la continuación lógica de la sección interna, para convertirse en organismos plásticos que marcaban la transición entre el espacio exterior y el interior. El espacio interior, por tanto, estaba compuesto a partir de figuras complejas basadas en elipses y líneas curvas, y se definía a través del movimiento de los elementos espaciales, diferenciándose radicalmente de la concepción renacentista que generaba una sucesión uniforme de elementos dispuestos de forma simétrica entre ellos.

Palacios

En la arquitectura civil del momento se puede distinguir entre dos tipos de construcciones nobles: el palacio, situado generalmente en el interior de la ciudad, y la villa del campo.
El palacio italiano y sus derivados europeos permanecieron fieles a la tipología residencial desarrollada durante el Renacimiento, con un cuerpo edificado cerrado en torno a un patio interno. Se dotó a las fachadas principales de cuerpos centrales resaltados y decorados mediante el uso de órdenes gigantes, que ya habían sido anticipados por Palladio. Se extendieron los ejes de simetría al interior del edificio, donde se abrían el vestíbulo y el patio interno; por ejemplo, el eje longitudinal introducido en el Palacio Barberini de Roma contribuía a la definición de la planta y subrayaba la conexión con el exterior del edificio. Por otro lado, este palacio constituyó un punto importante del desarrollo de la tipología residencial palaciega italiana: la planta se constituía en forma de H, y la entrada se producía mediante un profundo atrio que iba haciéndose más estrecho sucesivamente, hasta llegar a una sala elíptica que servía de centro nodal al palacio entero.
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En Francia, no obstante, el palacio urbano de la nobleza, denominado hôtel, recuperó para sí el esquema de los castillos medievales. El clima más duro reclamaba una optimización del soleamiento en las principales estancias, lo que generó fachadas escalonadas y grandes alas laterales. El cuerpo principal se encontraba retrasado respecto a la calle y precedido de la cour d'honneur, un espacio de transición abierto al exterior que al mismo tiempo separaba el palacio de la ciudad. Un ejemplo de este esquema es el parisino Palacio del Luxemburgo, construido a partir de 1615 por Salomon de Brosse. Aquí, a diferencia de otros edificios del mismo estilo y época, los pabellones angulares no fueron destinados a locales de servicio, sino que contenían estancias principales en cada planta.
Fue notable el desarrollo francés de residencias en el campo, los denominados châteaux, que llevaron a la realización de extensos complejos de los que partían los ejes viarios principales que ordenaban el entorno. Entre ellos cabe destacar el Palacio de Vaux-le-Vicomte (1656-1659), proyectado por Louis Le Vau, y el Palacio de Versalles, máximo símbolo del absolutismo francés y cuyas labores de reconstrucción fueron iniciadas por el mismo Le Vau por encargo de Luis XIV.

URBANISMO DEL SIGLO XIX
“Es en el Siglo XIX cuando se comienza a pensar la forma de las ciudades, en respuesta a las transformaciones que surgen como consecuencia directa de profundos cambios en el entramado social, político y económico. Las ciudades pasan a crecer de modo desconocido anteriormente y nuevas demandas sociales relativas al control del espacio urbano deben ser respondidas por el Estado, lo que acabará llevando al surgimiento del Urbanismo como disciplina académica.
Desde un punto de vista político, se mantiene y acrecienta la importancia de los edificios representativos, puesto que desde eventos como la Revolución Francesa surgen nuevas instituciones como las relacionadas con la vida democrática, por dar un ejemplo.
Por otra parte la Revolución industrial provoca un crecimiento hasta entonces desconocido de las ciudades(especialmente en las fabriles). El crecimiento demográfico y la concentración de grandes masas de población las convierten rápidamente en macrociudades. En un tiempo breve, se hace necesario superar los estrechos límites del núcleo antiguo, establecer vías rápidas de comunicación y resolver el enfrentamiento entre habitabilidad y progreso económico.
Socialmente la ciudad decimonónica refleja una estructura de barrios diferenciados donde la calle actúa como elemento regulador, podemos hablar de grandes espacios urbanos continuos. Londres es quizás la ciudad más importante de Europa en este aspecto y quizá el modelo más típico de liberalismo donde junto a barrios miserables, se encuentran hermosos inmuebles rodeados de espacios verdes.
Paris, al contrario es el resultado de una política autoritaria dirigida por el Barón Haussmann que pretende tener la capital más bella de Europa. Para ello se recurre a la valoración del edificio monumento y la sistemática apertura de avenidas y bulevares que cruzan la ciudad. Se trata de crear una ciudad unitaria, anexando los pueblos y regularizando el casco antiguo.
Las primeras soluciones sugeridas, reflejo de los nuevos pensamientos de la época, proponen cambios radicales en todos los aspectos de la urbanidad, por lo que los pensadores reciben el nombre de urbanistas utópicos. Estos proyectos presentan en común dos rasgos esenciales: son núcleos de nueva planta que proponen una nueva relación social y proponen nuevos usos a tipologías arquitectónicas antiguas, es así como el palacio barroco sirve a Fourier para diseñar su falansterio, suerte de mega edificio comunitario.
Si bien no hubo respuestas urbanísticas integrales y eficientes, prevaleciendo en el trazado razones puramente especulativas como el utilitarismo y razones de producción, hay ciertas acciones que han definido con encanto la forma de las ciudades.
Sirva esto como introducción para compartir nuestras impresiones sobre las ciudades, los cambios que se producen en esta época y la impronta que han marcado en las ciudades que habitamos (o quisiéramos habitar)
http://t3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSOgzCdj-_TNVdaOILAVsbrThyuPsIPhcxcoekiN434WZeMNgF9 El Siglo XIX representó para México una etapa de grandes cambios urbanísticos
http://4.bp.blogspot.com/-nUohvSpzWoE/T330_QIKiYI/AAAAAAAAAX4/BMfqUHU2R1Q/s1600/ciudad+industrial+s+XX.jpg El Urbanismo del siglo XX de cara al XXI














URBANISMO DEL SIGLO XX
La historia del Urbanismo del siglo XX es la historia de una disciplina que busca legitimarse a medida que se va desarrollando en un campo teórico de límites imprecisos, pero de prácticas concretas, de grandes proyectos pero de anhelos insatisfechos. La idea de una ciencia y un arte abarcadores de todos los aspectos relacionados con la ciudad y a los que busca dar solución choca, a su vez, con la letárgica visión positivista decimonónica, que disecciona cada tarea para encasillarla dentro de una materia particular, con un objeto de estudio particular, y censura los trasvases. Aún más, la idea de especialización creciente de la división del trabajo socava el Urbanismo y enjuicia su derecho a su propia entidad. Si a fines del siglo XIX el Urbanismo era una práctica con una aspiración de cientificidad cada vez más lograda, durante gran parte del siglo XX pareció alcanzarla, para finalmente entrar en crisis, caer bajo el peso de propias pretensiones y verse subsumida –en su mínima expresión– como simple arquitectura de la ciudad. Sin embargo, si rescatamos el avance pendular que ha acompañado su desarrollo teórico-práctico a lo largo del siglo, podemos aún albergar serias esperanzas sobre su pleno resurgimiento para el siglo XXI, ya denominado “el siglo urbano”.
Para comienzos del siglo pasado, el Urbanismo ya había visto la luz bajo la sombra de dos grandes carreras profesionales tradicionales (la Ingeniería y la Arquitectura), pero movida por las preocupaciones socio-sanitarias despertadas por la “ciudad de la noche espantosa”. En verdad, las vertiginosas transformaciones de las ciudades industrializadas, superpobladas, pauperizadas y contaminadas demandaban soluciones acordes a los nuevos tiempos modernos que las catalizaban. Así, sanitaristas, ingenieros y, finalmente, arquitectos intervienen en ese contexto social complejo y difícil tratando de reconvertir una matriz morfológica que juzgan anacrónica y disfuncional para la nueva sociedad que debía nacer de los restos de la anterior, de esa ciudad medieval caótica a sus ojos.
Pero también tendrían algo que decir sobre la ciudad los geógrafos, los sociólogos, los historiadores, los economistas, los biólogos, en fin, ninguna disciplina iba a dejar de hablar de ella o encontrar allí imágenes que le permitiera ilustrarse: la ciudad lograba ser, definitivamente, el hogar del hombre moderno, su ambiente natural, hecho a su medida. Así, cada disciplina elaboraría su especialización urbana: la geografía urbana, la sociología urbana, y así podemos seguir abundando. De esta forma, se llegaba a un punto donde se pudo llegar a escuchar a Aaron Wildavsky decir que “si el urbanismo es todo, es que quizás no sea nada”. Finalmente, el perfeccionamiento matemático de la planificación abstracta y la aciaga disociación entre una teoría sin práctica y una práctica poco amiga de la teoría, condujeron a un urbanismo abstraído de los vaivenes de la historia real y a otro cómodamente asentado en torres de marfil, que más temprano que tarde, terminó por perder la confianza de la sociedad que quería transformar. Ya a fines de siglo, la celebración del fragmento en los proyectos urbanos parece convalidar una versión resumida del urbanismo como simple arquitectura de la ciudad


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Sin embargo, los primeros años del siglo XXI comenzaron a demandar innovadoras soluciones urbanísticas para los nuevos desafíos de una ciudad informatizada, globalizada, superpoblada y contaminada. Dicho lo cual, es cierto, las semejanzas con esa ciudad de fines del siglo XIX no son inocuas, sino renovados llamados de atención sobre los que todas las disciplinas ligadas a la ciudad quieren aportar de sí, pero sobretodo debería hacerlo el Urbanismo, en un retorno que tome ventaja del movimiento pendular que acompaña a toda ciencia que se precie de tal. No obstante es lícito preguntarse, si el urbanismo del siglo XX no resolvió aquello que venía a transformar para mejor, ¿por qué va hacerlo ahora? Una respuesta rápida sería que quizás ahora, después de un siglo de conformación disciplinar, ahora sí está en condiciones de transformar su realidad.